Análisis de Alfonso Rubino
San Galgano y la tumba de Meryatum
En la famosa obra "Description de l'Egypte", resultado de la misión científica requerida por el Emperador Napoleón Bonaparte durante la campaña en Egipto de 1795, aparece una pintura de la tumba de Meryatum situada en el conocido Valle de los Reyes.
Meryatum era el Gran Sacerdote del Templo de Heliópolis e hijo de Ramsés II
En esta pintura aparecen representadas dos rampas simétricas ascendentes, una enfrente de la otra, con seis hombres a la izquierda y otros seis a la derecha mientras van subiendo.
Entre las dos rampas hay un espacio vacío.
En este espacio vacío hay una larga serpiente con seis nudos ordenados de arriba hacia abajo y repetidos dos veces a la izquierda y dos veces a la derecha respecto el eje vertical de la pintura.
Tras una primera observación se ve que toda la figura está incluida en un rectángulo de dos por siete y las dos rampas tienen una inclinación de dos por siete.
El vacío central hace pensar en un cuadrado de dos por dos en el centro de la figura.
Poniendo dentro de este cuadrado una intersección particular con el triángulo sagrado 3-4-5, se obtiene una expresión geométrica total que justifica, de manera muy precisa, las medidas antropométricas verticales de cada una de las 12 figuras humanas.
Sin embargo, estos niveles geométricos corresponden exactamente a las relaciones de las siete notas que componen la octava en la escala diatónica natural.
Con este descubrimento podemos afirmar que Pitágoras y otros griegos antiguos aplicaron simplemente los cánones armónicos de la geometría sagrada de los sacerdores egipcios para establecer la longitud de las cuerdas del arpa, constatando después el placer de los acordes musicales producidos.
Observando la sección longitudinal de la Abadía de San Galgano, se puede ver que aquí también está presente el rectángulo de dos por siete.
Los elementos arquitectónicos internos permiten extraer una síntesis geométrica en la composición que, como se puede ver en el dibujo, es idéntica al modelo geométrico de la pintura de la tumba de Meryatum.
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Considero que con este descubrimiento se refuerza notablemente la prueba de que los monjes cistercienses conocían los cánones armónicos geométricos del Antiguo Egipto.
Estos códigos llegaron hasta ellos quizá, como indica la leyenda, a través de los documentos que los Templarios trajeron a Europa desde Jerusalén.
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