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El complejo formado por la Ermita o Rotonda de Montesiepi y las ruinas de la gran abadía cisterciense de San Galgano es uno de los más sugestivos que se pueden encontrar en Toscana.
En la Rotonda de Montesiepi se encuentra, clavada en una piedra, la espada de San Galgano.
Edificada entre el 1182 y el 1185 sobre la cabaña situada en la colina donde San Galgano vivió su ultimo año de vida y justo en el lugar donde había clavado su espada en la piedra, la Rotonda de Montesiepi fue en origen la tumba del Santo, que fue enterrado por encima de la espada como para que viera, a través de la puerta de entrada, el pueblo de Chiusdino.
No fue hasta el 1220 (o quizás el 1218) cuando se comenzó la construcción de la gran Abadïa al pie de la colina.
Los trabajos de construcción continuaron hasta el 1364, fecha en la que fue consagrada oficialmente por el Obispo de Volterra, Alberto Solari.
Siguieron cien años de gran esplendor hasta el 1364, cuando comenzó la lenta decadencia debido a la desafortunada gestión de la comunidad comendaticia.
Un hecho sin igual: en 1550 el comendador Girolamo Vitelli llegó a vender (después de las joyas y quién sabe qué más), el tejado de plomo.
A pesar de algunos intentos de restablecer el convento a finales de 1789, después de que la Rotonda adquiriera el título de parroquia, la gran abadïa fue desconsagrada y abandonada definitivamente
Mientras que la Rotonda de Montesiepi nos recuerda, con su espada en la pietra, la legenda del Rey Arturo, la gran abadïa guarda, con su geometría sagrada, sopresas "musicales" y "egipcias" y sobre el Santo Grial.
Quo me vertam, si tantum thesaurum, si pretiosum depositum istud, quod sibi Christus sanguine proprio pretiosius iudicavit, contigerit negligentius custodire?
Si stillantem in cruce Domini sanguinem collegissem, essetque repositus penes me in vase vitreo, quod et portari saepius oporteret, quid animi habiturus essem in discrimine tanto?
San Bernardo di Chiaravalle
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Quizá los grandes monjes cistercienses San Roberto de Molesme y San Bernardo de Chiaravalle sabían más de lo que han dejado escrito.
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