Tiene un encuentro con el Papa Alejandro III que lo bendice y lo anima a construir una abadía cerca de la ermita.
Regresa a la ermita y, entre la desesperación de su madre y de su prometida Polissena y el sarcasmo de los demás caballeros, realiza su único milagro conocido: clava profundamente su espada en la piedra (en 1180?) formando una cruz con la empuñadura.
Muere a los 33 años el 3 de diciembre de 1181, el año del nacimiento de San Francisco.
Según la leyenda, en su entierro estuvieron presentes los obispos de Volterra (Ildebrando Pannocchieschi), de Massa Marittima y de Siena y los abades cistercienses de Fossanova.
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